Las siguientes constituyen buenas prácticas de protección propia por parte de los consumidores financieros: 

  1. Cerciorarse si la entidad con la cual desean contratar o utilizar los productos o servicios se encuentre autorizada y vigilada por la Superintendencia Financiera de Colombia.
  2. Informarse sobre los productos o servicios que piensa emplear o adquirir, indagando sobre las condiciones generales de la operación; es decir, los derechos, obligaciones, costos, exclusiones y restricciones aplicables al producto o servicio; exigiendo las explicaciones verbales y escritas necesarias, precisas y suficientes que le posibiliten la toma de decisiones informadas.
  3. Observar las instrucciones y recomendaciones que imparta la entidad vigilada sobre el manejo de productos o servicios financieros.
  4. Revisar los términos y condiciones del respectivo contrato y sus anexos; así como conservar las copias que se le suministren de dichos documentos.
  5. Informarse sobre los órganos  y medios con los cuales dispone la entidad para presentar peticiones, solicitudes, quejas o reclamos.
  6. Es deber del consumidor financiero mantener su información de contacto actualizada frente a las compañías.
  7. Proveer información cierta, oportuna y suficiente a las compañías y autoridades competentes.